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¿A dónde llevar tu árbol de Navidad en Edomex para ser reciclado?

Los ejemplares se trituran para hacer abono orgánico.

Foto: Consejo Estatal de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible

Provenientes de plantaciones forestales mexiquenses en municipios como Amecameca, Xonacatlán y Valle de Bravo, millones de árboles embellecieron los hogares mexiquenses durante esta temporada decembrina. Su compra apoya a la economía local y la silvicultura sostenible, sin embargo, es común ver tras las fiestas árboles de Navidad secos y abandonados en banquetas, camellones o lotes baldíos. 

Además de dañar la imagen urbana, un árbol seco es altamente inflamable y representa un riesgo potencial de incendio. Y, por supuesto, los árboles secos desechados de manera incorrecta contribuyen a la acumulación de basura y complican las labores de los servicios de limpia.

De ahí que la Protectora de Bosques del Estado de México (Probosque) habilita puntos de recolección en viveros y parques como el Parque Ambiental Bicentenario en Metepec. Ahí, los ejemplares se trituran para hacer abono orgánico o se donan a artesanos para crear juguetes y piezas de madera, evitando que terminen en la basura. 

El Gobierno del Estado de México, a través de Probosque, implementa anualmente la campaña "Recicla tu Navidad". Habilita sus 17 viveros forestales como centros de acopio durante enero y febrero. Puedes encontrar el centro más cercano en el sitio web oficial de Probosque. Reciclar el árbol que tanta alegría llevó a tu hogar permitirá el nacimiento de hasta 10 nuevas plantas forestales, cerrando un ciclo virtuoso con la naturaleza. 

Y es que no podemos perder de vista que, frente a las opciones artificiales, un árbol natural bien gestionado suele ser la opción con menor impacto ambiental a largo plazo. La mayoría de los árboles de Navidad naturales que se venden no provienen de la tala indiscriminada de bosques vírgenes, sino de plantaciones forestales especializadas.

Mientras crecen, estos árboles actúan como sumideros de carbono, absorbiendo dióxido de carbono de la atmósfera y produciendo oxígeno. Además, un árbol natural de aproximadamente 2 metros tiene una huella de carbono relativamente baja, especialmente si se recicla adecuadamente después de las fiestas.

La clave con los árboles naturales, desde una perspectiva de sostenibilidad, es su disposición final. Si se usan como leña o se llevan a programas de reciclaje (como el de Probosque), su impacto es mínimo. Si terminan en un la basura con otros desechos, la descomposición sin oxígeno puede generar metano, un gas de efecto invernadero más potente, aumentando su huella de carbono y, por lo tanto, daño al medio ambiente. 


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