El Estado de México amplió y consolidó el paquete de beneficios fiscales para transportistas, con el fin de aligerar la carga económica de concesionarios y permisionarios del servicio público de pasajeros y al mismo tiempo impulsar la regularización y modernización de unidades.
El gobierno de Delfina Gómez publicó estos estímulos en la Gaceta del Gobierno del Estado, con vigencia para el ejercicio 2026, y los presentó como parte de una estrategia integral para mejorar la calidad y la sostenibilidad del transporte público mexiquense.
¿De qué beneficios fiscales estamos hablando?
El primer lugar, del Subsidio completo al Impuesto sobre Tenencia o Uso de Vehículos para las unidades destinadas a transporte público, tanto para el ejercicio 2026 como para ejercicios anteriores, siempre que el propietario realice el trámite dentro del año y pague los derechos de control vehicular.
Incluye también la condonación total de refrendos adeudados hasta 2024, siempre que el transportista cubra en una sola exhibición los ejercicios 2025 y 2026. Y se consideran exenciones y bonificaciones en trámites de control vehicular, como expedición y reposición de placas, cambio de propietario, baja de placas y reposición de documentos.
Además, se dieron facilidades específicas para la renovación y regularización de concesiones y permisos, buscando ordenar formalmente el parque vehicular y reducir la informalidad en el sector. El gobierno estatal vinculó buena parte de estos beneficios con la modernización y descarbonización del transporte.
Entre los estímulos considerados para el ejercicio fiscal 2026, se otorgan beneficios fiscales especiales a unidades eléctricas o híbridas nuevas que se incorporen al servicio público, con el objetivo de alentar que, a mediano plazo, el parque de autobuses, taxis y colectivos cambie hacia motores más limpios y tecnología más segura.
Para los transportistas, estos beneficios se traducen en reducción de deuda fiscal, menor costo de renovación de derechos y menores saldos pendientes por impuestos, lo que les permite reorientar recursos a mantenimiento, adquisición de nuevas unidades o pago de salarios.