El Estado de México confirmó que apoyará la repatriación del cuerpo de Lorenzo Salgado Araujo, migrante originario de Tlatlaya que murió en Houston tras ser baleado por agentes del ICE durante un operativo. La decisión busca acompañar a la familia en un momento de duelo y facilitar el regreso de los restos a su comunidad de origen.
Salgado, originario del Estado de México, llevaba 35 años residiendo en Estados Unidos y trabajaba en la construcción. La mañana del 7 de julio, él y sus acompañantes fueron interceptados por agentes del Immigration and Customs Enforcement o Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en el área de Magnolia Park.
Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Salgado se negó a detenerse, intentó eludir el arresto y usó su vehículo para embestir a un oficial, por lo que el agente disparó en defensa propia. Sin embargo, testigos directos y familiares rechazan esta versión, afirmando que nunca intentó atropellar a nadie y que el agente disparó a quemarropa a través de la ventanilla.
Su muerte generó exigencias de justicia por parte de sus familiares y la investigación del caso quedó en manos del FBI, mientras continúan las indagatorias para esclarecer lo ocurrido y determinar posibles responsabilidades. A la par, autoridades del Estado de México informaron que el cuerpo será trasladado por avión desde Houston, como parte del respaldo institucional a la familia.
El acompañamiento estatal se suma a la atención consular y a la presión diplomática que México ha ejercido en otros casos recientes de muertes de connacionales bajo custodia o durante operativos del ICE. En semanas anteriores, el gobierno mexicano había pedido investigaciones exhaustivas y comenzó a revisar vías legales para exigir se identifique a los responsables.
En este contexto, el caso de Lorenzo Salgado vuelve a poner sobre la mesa la situación de los migrantes mexicanos en Estados Unidos, especialmente cuando enfrentan detenciones, operativos de alto riesgo o posibles abusos por parte de autoridades migratorias.