Las autoridades del Estado de México mantienen vigilancia permanente contra el tráfico de órganos, un delito que cruza fronteras y afecta a comunidades vulnerables en la zona metropolitana.
El tráfico de órganos involucra redes criminales que explotan a personas en situación de vulnerabilidad, especialmente en municipios conurbados como Ecatepec, Nezahualcóyotl y Tecámac, donde la alta densidad poblacional facilita operaciones clandestinas.
La Secretaría de Seguridad mantiene operativos conjuntos con la Fiscalía General de Justicia estatal y Policía Cibernética para monitorear plataformas digitales y rutas de transporte, alineados con reformas recientes al Código Penal que endurecen penas hasta 22 años de prisión.
Protección Civil y el C5 Edomex coordinan patrullajes en hospitales, morgues y puntos de transporte público, con énfasis en prevención durante eventos masivos. Programas como "Nos Movemos Seguras" integran alertas contra explotación, capacitando a 25 mil transportistas para identificar casos sospechosos y reportarlos al 911.
Esta vigilancia reduce riesgos para mujeres, niñas y migrantes, fortaleciendo la confianza ciudadana. Datos locales muestran detenciones crecientes gracias a inteligencia artificial y cooperación federal, protegiendo la integridad humana en una entidad con 17 millones de habitantes.
La escasez de donantes legales (25 trasplantes por millón) y demanda creciente impulsan el mercado negro, afectando a personas pobres, sin educación y engañadas con falsas promesas laborales.
Edomex figura entre las tres entidades con más casos de trata (incluyendo órganos), vinculada a crimen organizado y lavado de dinero con mil 904 operaciones inusuales detectadas nacionalmente.
Este delito lucrativo socava la seguridad pública y turismo ante eventos como el Mundial 2026. Pero no se trata de proteger a las y los mexiquenses previo y durante este evento deportivo, sino de implementar estrategias sostenibles que mantengan a salvo a la población en todo momento.