Autoridades federales, estatales y municipales, junto con colectivos ciudadanos, coordinan acciones integrales para el saneamiento del Río Lerma, un afluente clave en el Estado de México contaminado por descargas industriales y domésticas. Liderados por la comisionada Claudia Gómez Godoy, estos esfuerzos serán visibles en muy poco tiempo.
El plan incluye desazolve, restauración de riberas y plantas de tratamiento, con una inversión inicial de 50 millones de pesos en tramos como Ocoyoacac-Lerma-San Mateo Atenco. El plan contempla estudios hidrológicos, reforestación en zonas de recarga de agua y supervisión estricta a industrias para eliminar descargas irregulares, alineado con el presupuesto federal 2026 de mil 347 millones de pesos para el Lerma-Santiago.
Recorridos recientes evaluaron las condiciones del río, promoviendo una gobernanza entre los tres niveles de gobierno y sociedad civil para evitar inundaciones y recuperar ecosistemas. Y es que el Río Lerma abastece agua a más de 12 millones de personas, sostiene la agricultura en 43 municipios y previene inundaciones que afectan miles de familias anualmente.
Sin embargo, este cuerpo de agua arrastra contaminantes que afectan la salud pública y la agricultura en la entidad; la estrategia busca sanearlo en un periodo máximo de cinco años, homologando normas y fortaleciendo plantas de tratamiento residual. Esta coordinación responde a demandas históricas, integrando aportes varios para un impacto regional duradero.