Las autoridades federales dieron un nuevo golpe al robo de combustible en el Estado de México al desarticular dos células criminales vinculadas con la organización de Cirio Sergio “N”, alias “Don Checo”, señalado como uno de los principales líderes huachicoleros en la zona centro del país. La operación dejó detenidos, cateos simultáneos y el aseguramiento de inmuebles, vehículos e hidrocarburo.
De acuerdo con la información oficial, la Fiscalía General de la República (FGR), en coordinación con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Marina, el Centro Nacional de Inteligencia y Pemex Logística, ejecutó cateos en distintos puntos del Estado de México para frenar la estructura criminal que siguió operando tras la captura de su presunto líder en 2025.
El despliegue permitió ubicar y desmantelar células dedicadas al robo, traslado, almacenamiento y venta ilegal de hidrocarburos. En las acciones más recientes se reportó la detención de varios presuntos operadores, así como el aseguramiento de vehículos, bodegas, gaseras e hidrocarburo relacionado con la red criminal.
Las investigaciones señalan que, aun después de la detención de “Don Checo”, la organización intentó reorganizarse con otros presuntos responsables que mantuvieron las rutas, la logística y la comercialización ilícita de combustible en municipios mexiquenses y otras entidades del centro del país.
La captura del supuesto jefe no significó el fin inmediato de la operación criminal. Por el contrario, las autoridades detectaron que células como “Los Patrones” y “Los Rebollo” habrían dado continuidad al negocio ilegal, con apoyo de presuntos operadores logísticos y financieros.
Esto muestra que el huachicol no funciona como una sola banda, sino como una red con distintos niveles de participación: desde quienes extraen o trasladan el combustible, hasta quienes administran gaseras, finanzas y distribución del hidrocarburo.
El problema representa una crisis estructural que combina desafíos de seguridad nacional, pérdida de ingresos fiscales y graves riesgos para la población. La importancia de combatir y erradicar este fenómeno radica en sus impactos multidimensionales en áreas como finanzas públicas, violencia, riesgo para la población y para el medio ambiente.