El Estado de México cerró 2025 con una disminución en la tasa de pobreza laboral, reflejando mejoras en ingresos y empleo formal pese a retos nacionales. Este avance posiciona al Edomex por debajo del promedio nacional del 34.3% reportado en el tercer trimestre, impulsado por dinamismo industrial y programas sociales.
La pobreza laboral, que mide si los ingresos cubren la canasta básica alimentaria, bajó en el Edomex gracias a la recuperación postelectoral y mayor ocupación en manufactura y servicios. Aunque no se tienen cifras finales del cuarto trimestre, la tendencia descendente desde el 35.1% nacional de agosto confirma un cierre positivo, con énfasis en zonas urbanas como Toluca y Naucalpan.
Estos datos muestran avances significativos en desigualdad en un estado con 5 millones en pobreza extrema, fomentando consumo y estabilidad social. Sin embargo, persisten brechas rurales; se necesitan más empleos calificados para sostener la baja ante inflación alimentaria.
La pobreza laboral impide acceso a nutrición adecuada, generando desnutrición infantil, rezago educativo y problemas de salud crónicos en familias trabajadoras. La persistencia de este fenómeno agrava la informalidad, exclusión de seguridad social y migración rural-urbana.
Romper el círculo vicioso de vulnerabilidad, impulsando el consumo y la formalización laboral es prioridad para el Estado de México, es la única forma de asegurar un crecimiento económico sostenido en la entidad. En Edomex, reducirla al mínimo histórico fortalece estabilidad social, reduce carga en asistencialismo y eleva calidad de vida para millones.
Bajo la administración de de Delfina Gómez, el Estado de México ha fortalecido su estabilidad económica con presupuestos históricos sin nueva deuda, mayor Inversión Extranjera Directa y reducción de pobreza en términos generales. En 2026, recibe 300 mil millones de pesos federales, el mayor monto nacional, con 54% para política social.
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