El Estado de México se ha consolidado como el principal motor de creación de empleo en todo el país. De cada 10 nuevos puestos de trabajo que se generan en México, aproximadamente 4 nacen en el Edomex, lo que lo coloca como la entidad con mayor contribución al dinamismo laboral nacional.
Esta posición de liderazgo no es casual: se sustenta en una combinación de tamaño poblacional, presencia empresarial, infraestructura vial y cercanía a la Ciudad de México, que convierten a la entidad en un imán para la inversión (nacional y extranjera) y la producción formal.
El Estado de México concentra una parte muy importante de la población económicamente activa del país, con millones de personas en la Zona Metropolitana y en municipios de crecimiento rápido. Además, alberga una amplia red de parques industriales, centros logísticos, zonas de servicios y pequeñas y medianas empresas, que generan una demanda constante de mano de obra en sectores como manufactura, comercio, servicios, transporte y salud.
Esta diversidad de actividades permite que el empleo se mantenga relativamente dinámico, incluso frente a cambios en la economía nacional. Los números se traducen en más oportunidades de ingreso, estabilidad y progreso para familias que viven en colonias populares, municipios con rezago y zonas rurales.
En los últimos años, el Edomex ha atraído inversiones por miles de millones de dólares, entre ellas proyectos de multinacionales como Bayer, McCormick, Prologis, Sigma Alimentos y Tiendas Neto, entre otros. Estas inversiones se traducen, en cifras, en miles de empleos directos e indirectos.
A mayor inversión, mejoras de infraestructura, modernización de líneas de producción y mayores niveles de competitividad para la entidad, que se posiciona como uno de los destinos más atractivos de Inversión Extranjera Directa (IED) en el país.
Ahora bien, pese al ritmo de creación de empleo, el Edomex aún enfrenta desafíos como la informalidad, desigualdad regional dentro de la entidad y la necesidad de mejores salarios y condiciones laborales. El reto de la próxima etapa será no solo mantener el crecimiento de empleos, sino mejorar su calidad, fortalecer la capacitación técnica y profesional, y asegurar que la industria sea más sostenible, incluyente y cercana a las comunidades que habitan a su alrededor.