El Estado de México se posiciona como uno de los principales productores de papa en México, con una participación relevante dentro de la agricultura hortícola de la entidad. El cultivo es la hortaliza con mayor superficie sembrada en el estado y representa una importante derrama económica para productores y comunidades rurales.
En el Estado de México, la papa abarca alrededor de 5 mil 513 hectáreas y genera una derrama económica superior a mil millones de pesos. Por ello, es una actividad clave para el campo mexiquense y para el abasto alimentario regional.
El cultivo se desarrolla principalmente en esquemas de pequeña y mediana escala, con fuerte dependencia de las lluvias y una alta demanda de mano de obra en zonas de laderas y terrazas. Esta característica hace que la producción tenga un impacto directo en el empleo rural.
A nivel nacional, la producción de papa se concentra en varias entidades. Datos oficiales de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural ubican al Estado de México con 168 mil 883 toneladas anuales, por debajo de Sonora y Sinaloa, pero por encima de Puebla, Nuevo León y otros estados productores.
En el ciclo agrícola nacional, se siembran más de 61 mil 500 hectáreas de papa y se producen alrededor de dos millones de toneladas al año. El Estado de México forma parte del grupo de entidades que sostienen este abasto y contribuyen a la seguridad alimentaria del país.
La producción de papa enfrenta retos como la variabilidad climática, los costos de insumos, la sanidad del cultivo y la necesidad de mejorar canales de comercialización. Las autoridades y productores deben mantener protocolos sanitarios para proteger la calidad del tubérculo y evitar pérdidas en la cadena de suministro.
Ocupar el tercer lugar nacional refuerza la relevancia del Estado de México en la horticultura nacional. El reto será sostener la producción, impulsar tecnologías agrícolas y fortalecer el ingreso de las familias productoras.