El Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) mantiene en el Estado de México una estrategia para alfabetizar a miles de personas que no saben leer ni escribir, con el objetivo de reducir el rezago educativo y devolver autonomía a jóvenes y adultos que históricamente han quedado fuera del sistema escolarizado.
En la entidad mexiquense se estima que cerca de 350 mil personas viven en situación de analfabetismo, un problema que limita sus oportunidades laborales, su participación social y hasta su independencia en tareas cotidianas.
De acuerdo con los reportes, el INEA ofrece servicios gratuitos de alfabetización, primaria y secundaria para personas mayores de 15 años, mediante plazas comunitarias, módulos presenciales y apoyos en línea. La idea es que cada persona avance a su propio ritmo, con acompañamiento de facilitadores y materiales adaptados a sus necesidades.
Alfabetizar no solo implica enseñar a leer y escribir, sino también ayudar a las personas a recuperar confianza en sí mismas y a ganar independencia para trámites, lecturas básicas y toma de decisiones. Muchos adultos que llegan al programa relatan que durante años dependieron de otras personas para leer un recibo, firmar un documento o entender un aviso.
El reto es grande porque el analfabetismo se concentra en zonas rurales, comunidades indígenas y poblaciones con menor acceso a servicios educativos. Por eso, el INEA busca llevar sus plazas a puntos más cercanos a las comunidades y promover que más personas se sumen como voluntarias o facilitadoras.
El modelo del INEA combina sesiones presenciales y recursos digitales, con horarios flexibles que se adaptan a las responsabilidades laborales y familiares de los estudiantes. Las personas pueden iniciar con alfabetización básica y, si lo desean, continuar con primaria y secundaria para adultos.
Además, el instituto ha impulsado convenios con gobiernos estatales, municipios y otras instituciones para ampliar la cobertura y acercar los servicios a quienes más lo necesitan. En algunos casos, se han integrado unidades móviles y plazas en espacios comunitarios para llegar a poblaciones dispersas o de difícil acceso.