El ingreso de manera ilegal al Área de Protección de Flora y Fauna, incluso a bordo de vehículos 4×4, RZR, cuatrimotos y motocicletas, de grupos de personas en los últimos días puso de manifiesto la importancia de reforzar controles de acceso al Nevado de Toluca, que permanece cerrado desde agosto de 2025 debido a condiciones meteorológicas extremas.
Por neblina densa y baja, heladas y riesgo de accidentes, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, determinó el cierre indefinido del acceso, con el objetivo de evitar incidentes como la reciente volcadura de una camioneta de transporte turístico y para diseñar un plan integral de seguridad.
Acercarse a zona de cráteres, consumir bebidas alcohólicas durante los recorridos y explorar la zona sin el equipo y guía necesaria puede cobrar vidas humanas, pero eso no es todo, estas incursiones provocan un daño irreparable al ecosistema que alberga más de 27 tipos de bosques. La conservación del espacio y la protección a sus visitantes es prioridad para las autoridades locales y federales.
Ver el Nevado de Toluca (Xinantécatl) vestido de blanco es un espectáculo maravilloso, pero uno que, por lo pronto, no podrás ver de cerca, pues el ingreso no autorizado constituye una violación al Programa de Manejo del Área Natural Protegida. Al momento, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la policía estatal han puesto a disposición del Ministerio Público a personas que rompen los cercos.
En caso de acceso ilegal, si ocurre un accidente, los responsables deberán asumir los costos del rescate de alta montaña y posibles cargos, además, los vehículos todoterreno o de lujo pueden ser retenidos. No perdamos de vista que los peligros son reales y pueden ser fatales, van de la baja visibilidad, resbalones y caídas hasta la hipotermia y congelamiento en una zona donde no hay servicio de emergencia apostados en el lugar.
En este contexto, el diputado Francisco Vázquez Rodríguez, presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), advierte daños irreversibles a los ecosistemas de considerar una reapertura desordenada. Propone un ecoturismo responsable y regulado, abrirlo con reglas claras, control y medidas para proteger tanto la zona como a quienes la visiten.