En el Estado de México, las autoridades ambientales inician quemas controladas durante la temporada de estiaje 2026 para reducir el riesgo de incendios forestales masivos. Esta técnica preventiva elimina pastizales secos de manera segura, protegiendo bosques, fauna y comunidades cercanas.
Probosque, la Protectora de Bosques del Estado de México, lidera estas operaciones en zonas de alta incidencia como Amanalco, Tlalmanalco, Amecameca, Ixtapaluca, Chalco, Acambay y Valle de Bravo. Brigadistas aplican fuego bajo condiciones estrictas de viento y humedad, cubriendo 700 km² este año para crear barreras naturales contra propagaciones incontrolables.
Desde enero hasta marzo de 2026, Edomex registró 60 de los 186 incendios nacionales, lo que resalta la urgencia de estas medidas que se alinean con políticas estatales bajo la gobernadora Delfina Gómez, promoviendo sostenibilidad en corredores forestales clave del Edomex.
Estas quemas no solo previenen desastres, sino que fomentan la regeneración vegetal y protegen los "pulmones" mexiquenses, hogar de flora y fauna endémica. Brigadistas como Aurelio Vidal, con nueve años de experiencia, las llaman heroicas por salvar hogares y ecosistemas.
El Estado de México enfrenta una alta incidencia de incendios forestales debido a factores humanos y climáticos, pero las quemas controladas emergen como una herramienta clave para mitigarlos. Esta estrategia preventiva reduce el combustible vegetal seco y protege ecosistemas vitales en la región.
Pese a su menor superficie boscosa comparada con otros estados, alrededor del 60% de los incendios en la entidad se originan por quema de pastizales, residuos agrícolas y pecuarios, fogatas mal apagadas o actividades intencionales como conflictos territoriales; el resto son agravados por sequías extremas, altas temperaturas y negligencia humana.
Probosque y Comisión Nacional Forestal (Conafor) identifican enero-junio como pico en el centro del país, sobre todo por calor extremo y vientos. De ahí que la estrategia de quema controlada continúe para prevenir accidentes, salvar vidas, reducir emisiones y preservar recargas de agua; un incendio descontrolado cuesta millones en restauración.