El Gobierno del Estado de México, a través de la Protectora de Bosques del Estado de México (Probosque), trabaja desde 2024 en la recuperación de bosques de galería mediante el establecimiento de especies nativas como ahuehuetes, sauces y ailes, árboles que funcionan como filtros naturales, contribuyen a la protección contra inundaciones y constituyen corredores de vida para la biodiversidad de la entidad.
Se trata de una estrategia de restauración ecológica que ha permitido intervenir 510.86 kilómetros de riberas en territorio mexiquense mediante 79 jornadas de trabajo que combinan reforestación, saneamiento de cauces, estabilización de taludes y educación ambiental comunitaria, un esfuerzo integral que busca no solo recuperar la cobertura vegetal sino también proteger los ríos, mejorar la calidad del agua y fortalecer la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático.
Los bosques de galería, también conocidos como bosques de ribera, son ecosistemas que se desarrollan en las riberas y zonas cercanas a ríos y arroyos, una vegetación especializada que cumple funciones ecológicas fundamentales como la retención de suelos, la filtración de contaminantes, la regulación del caudal de los ríos, la provisión de hábitat para especies acuáticas y terrestres.
También es responsable de la protección contra desbordamientos e inundaciones, un conjunto de servicios ecosistémicos que justifican la inversión de recursos públicos en su recuperación y que reflejan el compromiso del gobierno estatal con la conservación del patrimonio natural y la seguridad hídrica de los mexiquenses.
La estrategia de Probosque prioriza el sembrado masivo de árboles nativos riparios como ahuehuetes, sauces y ailes, especies que fungen como biofiltros y corredores biológicos estratégicos, un criterio de selección que busca garantizar la adaptación de las plantas a las condiciones específicas de los márgenes fluviales y maximizar los beneficios ecológicos de la reforestación, un enfoque que contrasta con prácticas anteriores donde se utilizaban especies exóticas o no adaptadas que tenían menor tasa de supervivencia y menor impacto ecológico.