El Estado de México ha reforzado el cerco sanitario en los municipios limítrofes con la Ciudad de México como parte de una estrategia coordinada para frenar la circulación del sarampión y proteger a la población más vulnerable.
Ante el aumento de casos a nivel nacional y la alta movilidad entre la capital y la entidad mexiquense, las autoridades sanitarias han intensificado brigadas de vacunación y vigilancia en colonias fronterizas.
Cuando hablamos de "cerco sanitario" nos referimos a la realización de actividades de detección y vacunación en un radio definido alrededor de los casos confirmados o sospechosos de sarampión, con énfasis en zonas de contacto inmediato entre la CDMX y municipios mexiquenses como Ecatepec, Tlalnepantla, Cuautitlán, Chimalhuacán y otras demarcaciones con alta densidad poblacional.
En el caso del Estado de México y la Ciudad de México el riesgo de contagio se dispara por el cruce diario de miles de personas, de ahí que en esta estrategia participan equipos de salud que realizan recorridos casa por casa, campañas en centros de salud de primer nivel y módulos de vacunación en puntos clave.
En las zonas frontera se han implementado filtros y cheques rápidos de salud en algunos accesos comunes, así como apoyos para la detección temprana de fiebre, ronchas, ojos enrojecidos y otros signos compatibles con sarampión. Las personas que presentan síntomas compatibles son aisladas y canalizadas de inmediato a unidades médicas para estudio y seguimiento epidemiológico.
Además, las autoridades mexiquenses recuerdan que la vacuna está disponible de forma gratuita en consultorios de primer nivel y se recomienda su aplicación desde los 6 meses hasta los 49 años, insistiendo en que la mejor forma de frenar el brote es completar el esquema de vacunación SRP (sarampión, rubeola y parotiditis) en toda la familia.