La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) reveló que las máquinas tragamonedas no solo sirven para generar ganancias ilícitas, sino que también son utilizadas por grupos criminales para reclutar jóvenes y sumarlos a actividades delictivas. Estos aparatos se colocan de manera forzada en comercios como farmacias, misceláneas y centros comerciales, muchas veces cerca de escuelas y zonas con alta presencia juvenil.
El fiscal estatal, José Luis Cervantes Martínez, explicó que detrás de estas maquinitas existe una lógica de extorsión y enganche: los grupos delictivos obligan a los comerciantes a instalarlas y luego recogen las ganancias, mientras que a los jóvenes que se acercan a jugar les ofrecen dinero o crédito para seguir apostando. Cuando no pueden pagar las deudas acumuladas, son presionados para participar en delitos como halconeo, narcomenudeo, cobro de piso o incluso robo.
De acuerdo con las investigaciones, las máquinas no llegan a los negocios por casualidad, sino como parte de una estructura criminal que busca controlar puntos de reunión y aprovechar la vulnerabilidad económica de las personas. En algunos casos, el primer paso es ofrecer pequeñas comisiones a los dueños de los locales para hacer parecer legal la operación, aunque en realidad el negocio queda bajo control de la delincuencia.
La fiscalía también señaló que el mecanismo de reclutamiento aprovecha la dinámica de juego y adicción: algunos jóvenes entran a apostar, pierden dinero y después reciben préstamos informales o “gota a gota”, lo que genera una deuda imposible de saldar. A partir de ahí, el grupo criminal los obliga a colaborar en diversas tareas ilícitas.
Estas revelaciones se producen en el contexto del operativo “Dos de Bastos”, mediante el cual la FGJEM ha asegurado miles de máquinas tragamonedas en distintos municipios del Estado de México. Las autoridades reportaron que ya suman más de 3 mil 700 aparatos decomisados, con un valor comercial que supera decenas de millones de pesos.