No es un anuncio oficial del Gobierno del Estado de México, pero San Juan Acatitlán, una comunidad indígena en el sur del Estado de México, se ha autoproclamado el municipio indígena número 126 mediante un autogobierno basado en usos y costumbres.
Los esfuerzos por convertirse en un municipio iniciaron en 2002 con trámites ante el Congreso local y el entonces gobernador Arturo Montiel, pero quedaron estancados por años. En 2022 obtuvieron reconocimiento federal como pueblo indígena por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), lo que habilitó fondos como el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social de Pueblos Indígenas y Afromexicanos (FAISPIAM), y en 2024 reiteraron la solicitud.
Entonces, el 27 de noviembre de 2025, una asamblea comunitaria decidió separarse administrativamente de Luvianos (municipio creado en 1915), instalando un ayuntamiento indígena provisional sin sueldos ni edificio oficial, operando desde la casa del presidente del Consejo Supremo, Sebastián Aguilar Pantaleón.
Con entre 11 y 12 mil habitantes en 12 mil hectáreas y 26 delegaciones, San Juan Acatitlán estaría violando fundamentos legales de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de México. Entre los requisitos para conformar un nuevo municipio en la entidad se encuentran:
· Población: Generalmente se requieren al menos 40 mil habitantes, aunque la ley es flexible en casos especiales.
· Solicitud Formal: Presentar una petición ante la Legislatura del Estado de México, ya sea directamente por los representantes de los poblados o a través del Ejecutivo estatal.
· Suficiencia Económica: Demostrar que el nuevo municipio tendrá los recursos suficientes para su funcionamiento y administración.
· Infraestructura: Contar con los inmuebles y centros de población necesarios para ofrecer servicios públicos.
· Identidad y Territorio: Demostrar una unidad social, cultural y geográfica, definiendo los límites territoriales.
Aunque la ruta legal persiste en la Comisión de Límites Territoriales del Congreso mexiquense, la comunidad mantiene su autogobierno y busca diálogo con el Consejo Estatal para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas (CEDIPIEM). No es uno de los municipios que en diciembre pasado la Comisión de Límites Territoriales de la LXII Legislatura estatal analizaba para conformar nuevos municipios en la entidad.
Los expedientes que están sobre la mesa pertenecen a San Miguel Zinacantepec, y Santa Catarina Ayotzingo, segregados de Chalco; San Francisco Tlalcilalcalpan, segregado de Almoloya de Juárez; y San Pablo de las Salinas, que sería segregado de Tultitlán. Estas comunidades, y San Juan Acatitlán, buscarían con est medida mejorar la gestión pública, optimizar la distribución de recursos y presupuesto, además de gestionar de manera más eficiente el crecimiento urbano.