En el Estado de México (y en otros estados como Tamaulipas) se han disparado los casos de gusano barrenador entre el ganado, una plaga que amenaza a los animales en la región sur. Autoridades locales y federales han intensificado medidas de contención tras confirmar varios brotes en este mes de enero.
Preocupa no solo porque pone en riesgo al ganado del país, sino porque puede contagiarse a humanos y, en ciertos casos, complicarse de manera fatal. En humanos, la enfermedad es conocida como miasis, y se ha presentado hasta el momento principalmente en estados del sur del país como Chiapas, Oaxaca y Campeche.
El primer caso en Edomex en ganado se detectó el 1 de enero pasado en una cabra en Tlatlaya, seguido de un rápido aumento a 7 casos confirmados al 7 de enero. Cuatro brotes se concentran en Tlatlaya y tres en Amatepec, ambas zonas de tierra caliente con alta actividad ganadera.
El gusano barrenador devora tejidos vivos, afectando bovinos, cabras, caballos y otros animales, con riesgo de pérdidas económicas millonarias en pastizales y exportaciones. No es cosa menor, pues en Edomex, la ganadería es clave en el sur, y el brote coincide con 13 mil 335 casos acumulados desde noviembre de 2024.
La Secretaría del Campo de Edomex y Senasica colocaron trampas enológicas en Tlatlaya y Amatepec, además de baños garrapaticidas móviles. Reunión con 18 alcaldes del sur asignó 10 millones de pesos para combatir la plaga, enfatizando protocolos sanitarios para evitar propagación.
Es esencial que ganaderos reporten lesiones umbilicales o heridas en neonatos de inmediato, pero también es relevante proteger a todo aquel que esté cerca del ganado infectado, limpiando heridas inmediatamente, usando repelentes y cubriendo lesiones.