El Gobierno del Estado de México ha comenzado a perfilar una estrategia ambiciosa para enfrentar dos de sus problemas más urgentes: la contaminación y la escasez de agua. La idea es desarrollar parques con vocación hidroecológica que, además de ofrecer espacios públicos, sirvan para tratar aguas residuales, recargar acuíferos y ayudar al saneamiento ambiental en el Valle de Toluca.
Entre las iniciativas más destacadas están el Parque Hidroecológico en la Alameda 2000, también conocido como Fábrica de Agua Parque Alameda 2000, en Toluca, y un santuario hidroecológico en el Parque Ambiental Bicentenario de Metepec. Ambos proyectos buscan integrar naturaleza, infraestructura hidráulica y aprovechamiento sustentable del agua en entornos urbanos.
El Valle de Toluca enfrenta presión ambiental creciente, con contaminación en cuerpos de agua y una demanda cada vez mayor de soluciones para el manejo del recurso hídrico. En ese contexto, transformar parques en espacios de tratamiento, infiltración y recarga puede ser una alternativa innovadora frente a los modelos tradicionales de infraestructura gris.
En el caso de la Alameda 2000, el proyecto plantea aprovechar los cuerpos de agua del parque para infiltrar lluvia, extraerla para su limpieza y reutilizarla en actividades industriales y de servicios. La meta es crear un ciclo más eficiente del agua y contribuir al rescate ambiental del río Lerma, uno de los más afectados por contaminación en la región.
Por su parte, el Parque Ambiental Bicentenario de Metepec ya existe como un espacio público de más de 100 hectáreas con vocación ecológica, recreativa y educativa. La nueva propuesta apunta a reforzar su papel como santuario hidroecológico, con tratamiento sostenible de aguas residuales en un entorno urbano que combine conservación, uso comunitario y educación ambiental.
Y es que el Estado de México (como casi cualquier otra entidad) vive una crisis hídrica y ambiental que ya afecta la vida diaria de millones de personas. En este contexto, la idea de usar parques no se trata solo de construir espacios recreativos, sino de diseñar áreas verdes capaces de captar lluvia, infiltrar agua al subsuelo, tratar aguas residuales y ayudar a recuperar ecosistemas dañados.