El Gobierno federal anunció una inversión de 11 mil 972 millones de pesos para poner en marcha obras hidráulicas destinadas a reducir y, en el mediano plazo, resolver las inundaciones que afectan al Oriente del Valle de México. El proyecto contempla acciones de desazolve, ampliación de infraestructura hidráulica y optimización del drenaje, con especial atención en una de las zonas más vulnerables de la región metropolitana.
En coordinación con el Gobierno del Estado de México y el Gobierno de la Ciudad de México, avanza un ambicioso proyecto de infraestructura hidráulica para enfrentar la problemática. Las consecuencias incluyen severos daños a la infraestructura, paralización del transporte público y vialidades, afectaciones directas a viviendas y vehículos, riesgos a la salud pública y, en casos extremos, pérdidas humanas.
Entre las obras previstas, para evitar que la problemática se agrave por el hundimiento del suelo, el crecimiento urbano desordenado, las islas de calor y la acumulación de basura en coladeras, destacan el desazolve de ríos y cuerpos de agua, así como la ampliación de la capacidad de almacenamiento y conducción en puntos clave del sistema hidráulico.
Una de las prioridades será el desazolve de 19 ríos y cuerpos de agua, además de trabajos para mejorar el flujo del drenaje metropolitano. También se contempla la ampliación de infraestructura en zonas donde el sistema ya quedó rebasado por el crecimiento urbano y los hundimientos del suelo.
Uno de los proyectos más relevantes es la ampliación de la Laguna El Salado, cuya capacidad aumentará de 300 mil a 400 mil metros cúbicos. Con ello se busca captar más agua pluvial y disminuir el riesgo de desbordamientos en el Oriente del Valle de México.