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Gracias a reforma, Edomex registra ya 26 bebés con apellido materno primero

Esto gracias a la reforma al Código Civil aprobada en marzo de 2025.

Foto: Redes

En el Estado de México, una pequeña pero revolucionaria modificación está tomando forma en las oficinas del Registro Civil. Hasta la fecha, 26 bebés han sido inscritos con el apellido materno como primero, gracias a la reforma al Código Civil aprobada en marzo de 2025.

Esta medida permite a las madres colocar su apellido al inicio del nombre de sus hijos, rompiendo con la tradición patriarcal que priorizaba el linaje paterno durante más de un siglo. No es solo un trámite administrativo: representa un avance concreto en la lucha por la igualdad de género.

Antes de esta reforma, las familias debían recurrir a costosos juicios de rectificación para invertir los apellidos, un proceso inaccesible para muchas. Ahora, con solo una manifestación de voluntad de ambos padres ante el oficial del Registro Civil, se formaliza esta opción.

Este hito se alinea con la tendencia nacional: la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró inconstitucional la prelación del apellido paterno en 2021, allanando el camino para cambios estatales. En el Edomex esta reforma podría transformar la identidad de generaciones futuras.

Sin embargo, quedan barreras por superar. Expertos en derecho familiar advierten que la falta de campañas de difusión podría limitar su alcance en zonas rurales o entre familias conservadoras. Además, se necesitan más ventanillas digitales para agilizar registros y evitar rezagos, especialmente en un estado con alta natalidad.

El sistema de dos apellidos en México viene de la tradición española, consolidada en el siglo XVI, cuando se buscaba identificar familias y linajes a través de registros parroquiales y civiles. En ese contexto, el apellido del padre pasaba a colocarse primero para marcar la línea masculina: el hombre era visto ante la ley como cabeza de familia, proveedor y transmisor del patrimonio.

Ahora las familias pueden elegir libremente si el primer apellido del hijo será el de la madre, el de la padre o una combinación distinta, según lo que consideren significativo. Esto abre la puerta a que la identidad legal de niñas y niños refleje mejor su realidad familiar: familias monoparentales, hogares donde la madre es la figura central, o parejas que buscan distribuir el peso simbólico del apellido.


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