El Gobierno del Estado de México restauró 4 hectáreas en Toluca con el objetivo de mejorar la infiltración de agua y conservar el suelo, en una acción enfocada en fortalecer la recuperación ambiental de la zona. La intervención forma parte de una estrategia para proteger áreas naturales y convertirlas en espacios que ayuden a captar humedad y reducir la erosión.
En el terreno se colocaron 4 mil plantas forestales, entre ellas pinos, cedro blanco y sauce llorón, además de realizar trabajos de preparación del suelo con maquinaria especializada. La meta es que estas hectáreas funcionen como una especie de “fábrica de agua”, capaz de favorecer la recarga hídrica y la conservación del ecosistema.
Los trabajos incluyeron el acondicionamiento del terreno y la reforestación con especies adecuadas para el entorno. También participaron instancias como Probosque (Protectora de Bosques) y el Comcyt (Comisión Interamericana de Ciencia y Tecnología), lo que muestra que la restauración no se limitó a plantar árboles, sino que se apoyó en conocimiento técnico y manejo ambiental.
Además, el proyecto busca recuperar la funcionalidad del suelo para que retenga mejor el agua de lluvia y disminuya la pérdida de nutrientes. En una región con presión hídrica creciente, este tipo de acciones resulta clave para enfrentar tanto la erosión como el desabasto.
La restauración de suelos y áreas forestales tiene un impacto directo en el ciclo del agua. Cuando el terreno conserva mejor su estructura, permite que la lluvia se infiltre en lugar de escurrir rápidamente, lo que ayuda a recargar acuíferos y a reducir problemas de erosión.
Esto cobra mayor relevancia en Toluca y el Valle de México, donde el deterioro ambiental y la urbanización han presionado los recursos naturales durante años. Por eso, la recuperación de 4 hectáreas no es solo una obra verde, sino una medida con beneficios ambientales de mediano y largo plazo.