El Estado de México enfrenta desde hace años las inundaciones durante la temporada de lluvias. Colonias, vialidades y zonas habitacionales de municipios como La Paz, Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, Toluca y Chalco han sufrido incidentes recurrentes que afectan la movilidad, el patrimonio y la seguridad de miles de familias.
Ante este panorama, las autoridades han comenzado a impulsar nuevas obras hidráulicas para reducir el riesgo y dar una solución de fondo al problema. Este 2026, el tema se colocó como una prioridad en la agenda pública del Edomex. Distintos proyectos contemplan la construcción y rehabilitación de colectores pluviales y sanitarios, así como labores de desazolve, limpieza de drenajes y refuerzo de infraestructura en puntos críticos de la entidad.
Lo que está pasando en Edomex es una estrategia de intervención más amplia para atender zonas que históricamente se inundan con cada temporada de lluvias. En municipios del oriente mexiquense, por ejemplo, ya se impulsan obras como el colector "Valle de los Reyes" en La Paz, con inversión superior a 207 millones de pesos, además de trabajos en colectores como Teotongo, Los Pinos y Villada.
En Toluca también avanza el Colector Pluvial Vicente Guerrero, una obra diseñada para resolver encharcamientos que afectan a más de 20 mil habitantes. Este proyecto incluye instalación de tubería de alta capacidad, pozos de visita y rejillas colectoras para mejorar el desalojo del agua de lluvia. El objetivo común es claro: prevenir daños mayores antes del periodo más fuerte de precipitaciones.
Ahora bien, las inundaciones en Edomex no responden a una sola causa. Entre los factores más visibles están el crecimiento urbano acelerado, la saturación de drenajes antiguos, la pérdida de áreas de absorción natural y la acumulación de basura en coladeras y cauces. A eso se suma que muchas colonias fueron creciendo sobre zonas bajas o con infraestructura insuficiente para soportar lluvias intensas.
Influye también la antigüedad de varios sistemas de drenaje, que ya no tienen la capacidad necesaria para desalojar grandes volúmenes de agua. Por eso, además de limpiar y desazolvar, el gobierno estatal y federal han optado por construir colectores más amplios y reforzar redes existentes.