El Estado de México acelera la expansión de los Centros LIBRE (Libres de Violencia), con la meta de alcanzar 48 espacios operativos al cierre de este año, fortaleciendo la atención a mujeres en situación de riesgo. Actualmente hay 41 centros activos, distribuidos en municipios clave como Chalco, Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, Toluca y Tlalnepantla, que ya han apoyado a más de 35 mil mujeres, principalmente por casos de violencia.
Se trata de espacios comunitarios y de atención integral impulsados por el gobierno federal mexicano (a partir de 2025) dedicados a promover la igualdad y el bienestar de las mujeres. El acrónimo representa: Libertad, Igualdad, Bienestar, Redes Comunitarias y Emancipación.
Esta iniciativa, impulsada por la gobernadora Delfina Gómez y la Secretaría de las Mujeres (SeMujeres), responde a la Alerta de Violencia de Género en 10 municipios mexiquenses. Seis nuevos centros entrarán en operación pronto, priorizando zonas vulnerables:
- Rayón: Próxima inauguración, con enfoque en asesoría inmediata.
- Apaxco y Tequixquiac: Iniciarán en semanas, ampliando cobertura rural.
- Otros cuatro: Completarán los 48, con una inversión federal de 50 millones de pesos.
Efrecen servicios gratuitos y confidenciales para mujeres mayores de 18 años en situación de violencia, incluyendo asesoría jurídica para orientación legal y acompañamiento en denuncias, apoyo psicológico con atención emocional y trabajo social, capacitación laboral mediante talleres para independencia económica y acceso a empleo.
En estos espacios también se ofrecen actividades comunitarias como deportes, cultura y redes de apoyo recreativas. Estos espacios buscan promover la autonomía integral, con canalización al 40% de las usuarias hacia instituciones especializadas cuando es necesario, todo en un ambiente seguro y accesible en los 41 centros activos que llegarán a 48 este 2026.
Esta expansión posiciona al Edomex como líder nacional en prevención de violencia de género, alineada con la estrategia federal de la presidenta Claudia Sheinbaum. Con autonomía económica y redes de apoyos, las mexiquenses están preparadas para mejorar su calidad de vida.